¿QUÉ ES?

La Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, POSPA, es una Institución del Santo Padre que apoya la formación de los futuros sacerdotes de las situaciones misioneras del mundo.
 

Objetivos:

  • Sensibiliza “al pueblo cristiano acerca de la necesidad del incremento de las vocaciones y de la importancia de la formación del clero local en las Iglesias de los Territorios de Misión, para poder después enviarlos a colaborar en otras Iglesias hermanas” (Estatuto OMP, art 11).
  • Colabora espiritualmente y con recursos económicos a la formación de los futuros sacerdotes y de las religiosas de los Territorios de Misión (Cfr. Ibid.).
  • Ayuda, con urgencia, a los seminarios de Asia y África en donde están aumentado las vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

 

Según el informe del Secretariado Internacional de la Pospa con sede en Roma, en el 2013 la ayuda económica benefició a 72.825 seminaristas de las Iglesias de misión presentes en todo el mundo.

Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, POSPA

  • Apoyemos al Papa en su labor por las vocaciones sacerdotales del mundo entero.
  • El Santo Padre, por medio de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, POSPA, promueve la formación de los futuros sacerdotes del mundo.
  • Desde la fe, el mejor regalo para la humanidad es darle sacerdotes santos:
  • “Sólo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia” (Aparecida, 201).
  • Usted puede unirse a esta iniciativa del Santo Padre ofreciendo su oración, su sacrificio, su fidelidad al Señor y su aporte económico por las vocaciones sacerdotales de los cinco continentes.
  • La ayuda económica se traduce en gastos de la formación del clero local en las Iglesias de misión, mantenimiento y construcción de seminarios, becas de estudio para seminaristas, sacerdotes, religiosas y catequistas de las situaciones misioneras presentes en el mundo.

 

Importancia de ayudar a la POSPA

San Juan Pablo II, en su Carta Apostólica en el centenario de la POSPA nos habla de la importancia de seguir apoyando esta Obra.

“En estos tiempos en que las Iglesias de reciente fundación ven que numerosos jóvenes responden a la llamada del Señor y se disponen a recibir la ordenación sacerdotal, es justo que todo el Pueblo de Dios celebre, en la alegría y en la acción de gracias, el centenario de la fundación de la Obra de San Pedro Apóstol para la promoción del clero autóctono y el desarrollo de los seminarios en las Iglesias locales de las tierras de misión.

En efecto, gracias a la colaboración de innumerables hermanos y hermanas llamados a trabajar para esta Obra, un gran número de vocaciones sembradas en las jóvenes Iglesias han podido germinar y producir frutos de gracia y salvación. Han sido construidos y equipados pequeños y grandes seminarios, así como casas de formación para la vida religiosa a fin de responder a los deseos de aquellos que querían consagrar radicalmente su vida a la proclamación del Evangelio” (Carta Apostólica en el centenario de la Pospa, 1).

“El Concilio Vaticano II ha expresado acertadamente el sentimiento de la Iglesia ante esta realidad alentadora, en el documento que contiene las orientaciones esenciales para todos aquellos que participan en la actividad misionera: "La Iglesia agradece con inmenso gozo el don inestimable de la vocación sacerdotal que Dios ha concedido a tantos jóvenes entre los pueblos convertidos recientemente a Cristo. Porque la Iglesia echa raíces cada vez más firmes en cada grupo humano cuando las varias comunidades de fieles tienen de entre sus miembros los propios ministros de la salvación en el Orden de los Obispos, de los presbíteros y de los diáconos al servicio de los hermanos" (Ad gentes, 16)” (Ibid., 2).

 

 

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