JORNADA 2015

“Yo era ojos para el ciego y pies para el cojo” Job 29, 15

E l 11 de febrero, con motivo de la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes “Patrona de los enfermos”, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II el 13 de mayo de 1992, con el fin de sensibilizar a todos para actuar misericordiosamente frente al sufrimiento humano.

La sabiduría es uno de los siete dones del Espíritu Santo que nos ayuda a entrar en la intimidad con Dios, para experimentarlo no con los ojos del cuerpo, sino con los del corazón, y para buscar a Dios en medio del trabajo, las obligaciones, las dificultades cotidianas y el trato con el prójimo, especialmente con los enfermos. A propósito de reflexionar en el don de la sabiduría, la palabra de Dios dice: “Es una irradiación de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad” (Sab 7, 26).

El lema “Yo era ojos para el ciego y pies para el cojo” (Job 29, 15) propone la reflexión y el testimonio de un personaje bíblico “Job”, que actúa siempre para solidarizarse con el débil y se desvive por servir a personas con las que no tiene ningún compromiso. Además, nos invita para identificar los sufrimientos del prójimo y comprometerse con ellos, con el ejercicio de las obras de misericordia corporales y espirituales. Para ello es oportuno aprender a mirar, acompañar y tratar a todas las personas con la sabiduría del corazón como lo hace Nuestro Señor Jesucristo. Reflexionemos en algunos de sus gestos:

  • Mirada restauradora: que visualiza al pecador y al que sufre para visitarlos e inducirlos a la sanación y conversión. “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. (Lucas 19, 5)
  • Mirada esperanzadora: que refleja el amor de su corazón e invita a no darse por vencido ante el sufrimiento, sino a encontrar en Dios la mayor riqueza de la vida: “Jesús lo miró con cariño y le dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible”. (Lucas 10, 27)
  • Mirada maternal: que ve en María una Madre incondicional. Por ello nos la obsequia como Madre, para que con su intercesión salgamos vencedores en las cruces de la vida “Jesús al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo”. (Juan 19, 26)
  • Mirada misericordiosa: se apropia de los sufrimientos ajenos y se involucra con gestos concretos de solidaridad, por tanto los afligidos y los desahuciados encuentran en Dios el alivio: “El Señor, al verla, se compadeció de ella y le dijo: No llores más”. (Lucas 7, 13).

El afiche

Dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios

En la parte superior la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, que desde el corazón envía a toda la humanidad siete rayos que representan cada uno de los dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios; resaltando el de sabiduría que abarca a los otros dones y como tema propuesto por el Papa Francisco, para reflexionar con acciones concretas durante el año 2015 en la de pastoral de la salud, para que los enfermos encuentren, desde la misión de los católicos, un motivo para fortalecer la fe, fortificar la esperanza y experimentar la caridad.

En la parte inferior, como consecuencia de experimentar la sabiduría divina, todos somos enviados para extender el amor de Dios en todos los continentes, con la realización de actos buenos como atender o visitar un enfermo u otra obra de caridad que la hagamos con los ojos del corazón. Al respecto el Papa Francisco dice: “Todo ser humano es objeto de la ternura infinita del Señor, y Él mismo habita en su vida. Jesucristo dio su preciosa sangre en la cruz por esa persona. Más allá de toda apariencia, cada uno es inmensamente sagrado y merece nuestro cariño y nuestra entrega. Por ello, si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida. Es lindo ser pueblo fiel de Dios. ¡Y alcanzamos plenitud cuando rompemos las paredes y el corazón se nos llena de rostros y de nombres! (Evangelii Gaudium, 273)”.

Unámonos en oración, con la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes para que todos nos preocupemos por buscar a Dios y ser así ojos y pies para el prójimo.

Los invitamos a compartir sus experiencias y testimonios de la Jornada Mundial del Enfermo al e-mail [email protected]

 

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