El Dios de los Samburus

El Dios de los Samburus

Propagación de la Fe
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13 de Febrero de 2020

La tribu Samburu al igual que los masáis, creen en una divinidad la cual llaman Nkai o Enkai. En la lengua maa, Nkai es una palabra femenina que equivale también a lluvia, base de la vida y de la supervivencia. Para los samburus. Nkai es simplemente el nombre de Dios. No es masculino ni femenino, simplemente es. No se define porque no tiene fronteras. Está en todas partes, es decir es una fuerza, una presencia. No se sabe dónde habita pero creen que se manifiesta en lugares maravillosos: en el monte Ngiro o Montaña Sagrada para la tribu; en una planta, frente a una fuente de agua o en momentos especiales.

Nkai es el Dios proveedor, la fuente de vida y de toda la alegría. Es el dador por excelencia. Cariñosamente lo llaman Dios negro. Conversan con él como con otra persona. Lo tratan con mucho cariño y a él acuden en todo momento. Para pedirle o agradecerle; para que los acompañe y los proteja.

Los samburu no tienen un conjunto de creencias escritas sobre su Dios o una especie de credo. Sin embargo, uno puede comprender muchas verdades y creencias sobre Nkai, cuando escucha los dichos, proverbios, comentarios y bendiciones, especialmente de los adultos, ancianos y mujeres.

El pueblo samburu es un pueblo creyente y muy religioso. En todo momento tienen el nombre de Nkai en sus diálogos y actividades. Los ancianos se reúnen en un lugar llamado “Napo”, ubicado en el centro del campamento. Allí hay un fuego que no se extingue. En este lugar comparten y ora a Nkai en las mañanas y en las noches. El nombre de Nkai está presente cuando ellos se mueven con sus animales para el pastoreo; cuando caminan y se encuentran con alguien; cuando tienen una reunión o cuando se despiden; en las noches y cuando van a descansar. Es decir, el nombre de Nkai aparece en todo momento en forma de sencillas oraciones.

Sin temor a equivocaciones, se puede afirmar que los samburus creen en la existencia de un solo Dios, de un solo ser. Ellos lo expresan muy a menudo con el siguiente dicho: “Nabo ake Nkai, meatae nkae” (Dios es uno, no hay otro). No existen los intermediarios o “santos”; cuando oran lo hacen directamente a Dios, con mucha confianza.

Los ancianos afirman que Dios-Nkai tiene que ser parecido a una persona humana, pero es más que un ser humano. Ellos dicen por ejemplo: “Kore Nkai keata nkonyek neata nkiyia amu kedolisho neningʽisho” (Dios tiene ojos y oídos porque él ve y oye).

Es un Dios bueno y misericordioso, que cuida de las personas y de los rebaños en todo momento, incluso cuando la gente duerme. Las estrellas -Ilakir- son los ojos de Dios que los cuida y protege en las noches. Dios también llora y tiene compasión. Algunas veces cuando no es tiempo de lluvia y cae una pequeña llovizna los nativos dicen que Dios llora por la maldad y los crímenes de la gente…

Nkai está cerca y a la vez lejos. Ellos lo expresan con el dicho: “Kelakua Nkai etaana”.

Si hay un gran encuentro, las bendiciones y oraciones a Nkai ordinariamente se hacen cuando la gente está sentada y con la cabeza inclinada en señal de reverencia. Alguno de los ancianos dirige la oración y todos aclaman a una sola voz: Nkai Nkai, (Dios-Dios) y al mismo tiempo abren y cierran las manos, en señal de petición o agradecimiento.

Nkai es el que da la vida y la muerta. Él es capaz de hacer todas las cosas porque tiene todo el poder. Dios está en todas partes.

Nkai es el Dios del universo, es el líder y el que salva. Bendice al que quiere con dones como lluvia, hijos y animales.

Nkai es fuente inagotable, es decir de toda clase de vida, la de las personas, animales, y cosas. Tener una descendencia numerosa y abundantes rebaños es signo de bendición.

Para una mujer samburu la esterilidad representa una terrible desgracia. El marido y los ancianos buscan remediar esta “maldición” mediante ritos y sacrificios que consisten en matar un buey, cuya grasa la esparcen sobre el vientre de la mujer, mientras todos los presentes dirigen innumerables oraciones a Nkai pidiéndoles que se haga consciente de este mal y lo solucione lo antes posible. Si la esterilidad se prolonga, los niños y niñas son los encargados de presentar unas sentidas oraciones, llenas de sencillez y ternura.

Si Nkai envía el hijo deseado, es signo de gran alegría. El nacimiento de un niño o una niña es motivo de fiesta, no sólo porque representa una gran riqueza sino porque los samburus son muy tiernos con su prole. (A diferencia de muchas tribus que no besan ni acarician los niños en público, los samburus sí lo hacen. Claro que los besos entre adultos no existen). El día del nacimiento se celebra con el sacrificio de una cabra o de un chivo. Las mujeres son las únicas participantes, y con cantos y danzas le agradecen a Nkai el gran regalo mientras consumen toda la carne.

Desde el nacimiento hasta la muerte de la persona, el nombre de Nkai es pronunciado por todos. En todas las grandes fiestas y encuentros siempre hay bendiciones. Este pueblo es capaz de ver a Dios- Nkai en todos los aspectos de la vida, buenos o malos. Los samburus se dirigen a Nkai para explicarse todos los aspectos de la vida, tanto los comprensibles como los incomprensibles.

Los samburus dicen: “keas Nkai nayieu na meatae ltunʽ ani oitore ninyeDios hace lo que quiere, no hay ser humano que pueda gobernarlo a Él”.

Relato del libro La Seduccción del África

Jorge Iván Fernández, my

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