Obesidad de pocos, hambre de millones

Obesidad de pocos, hambre de millones

Propagación de la Fe
|
26 de Marzo de 2020

Siempre me ha impresionado el reencuentro con misioneros que salen de los campos de misión en busca de descanso y en especial de estar con sus familias durante algunos días de vacaciones. La mayoría de ellos han perdido mucho peso y han experimentado las enfermedades y sufrimientos de los pobres. Siempre tienen un sonrisa y una alegría interna que no se puede comparar con nada, porque la han recibido de los pobres y del encuentro con Dios en muy diversas circunstancias.

“Hermano, me siento feliz porque he perdido peso para Dios y he cumplido mi deber sirviendo a los pobres. La misión es dura, pero ayudar a que los olvidados del mundo conozcan a Jesucristo y vivan como seres humanos, me da una satisfacción espiritual muy grande que no cambiaría por un cuerpo esbelto con veinte o treinta horas de más”. Estas fueron las palabras de un misionero, cuando algunos le preguntaban por qué estaba tan flaco y acabado… 

Cada día mueren de hambre treinta mil personas. Más de mil millones de personas carecen de los mínimos nutricionales básicos. Millones de personas que ven, de esta manera, violado uno de sus derechos fundamentales económicos, social y cultural: el derecho a la alimentación. Las estadísticas nos cuenta que millones de personas pasan hambre crónica, pese a que la tierra produce alimentos suficientes para cubrir las necesidades de 12.0000 millones de personas y somos 700 millones.

El problema del mundo no es falta de alimentos, sino la avaricia de unos pocos. 14 de cada 100 personas alrededor del mundo no come, sobre todo en zonas en vías de desarrollo. Al contrario, en otras partes del planeta, especialmente en Norteamérica y Europa, la obesidad y la sobrealimentación ya ha alcanzado categoría de problema de salud pública. La obesidad también va en aumento entro los privilegiados de la clase alta de los países en vía de desarrollo.

Es cierto que hay muchas personas que son obesas por naturaleza. Algunas sufren enfermedades de la tiroides u otras enfermedades que no son producidas por la cantidad de alimentos que consumen. Pero ¡Cuánta energía, dinero y tiempo gastan personas obesas para perder peso! Rebajar peso, perder algunas libras se volvió una obsesión para un buen porcentaje de la población, y el lograrlo, se celebra como si se recibiera un gran trofeo. Las técnicas y fórmulas para perder peso son un gran negocio que mueve millones de dólares cada día.

Incluso la anorexia cobra cada año un buen número de víctimas, muchas de ellas, jóvenes, obsesionadas por imitar a las modelos artificiales para perder peso, rápidos y costosos, en algunos casos dejan secuelas muy graves en muchos pacientes. 

¡Qué bueno que todos los seres humanos pudiéramos tener una dieta balanceada, disfrutáramos del sano ejercicio y esparcimiento y evitáramos los problemas del sedentarismo y las adicciones que destruyen nuestra salud! Es posible que el peso que usted tiene de más sea un grito que clama justicia y un llamado a compartir con los pobres y hambrientos del mundo. En las travesías por el semi desierto africano, algunas lágrimas rodaban al contemplar impotente el hambre y el sufrimiento de los pobres. “Mami, tengo hambre, decía un niño en medio de las lágrimas”. Morir de hambre es un tribulación que ojalá nadie tuviera que vivir.

Si misión es compartir, ¡qué bueno que no desperdiciáramos y tiráramos tanta comida. Ojalá fuéramos más solidarios. 

Jorge Iván Fernández, my

Contáctenos

Dirección y teléfonos

Transversal 28B n.º 36 70

Tels.: 601 369 1282/ 601 244 2070

Material OMP: +57 304 2945503

Se atienden pedidos y despachos en horario de oficina.

Horarios de atención:

De lunes a viernes:

6: 30 a.m. a 12 m / 12:30 p.m. 3:00 p.m.

  comunicaciones@ompdecolombia.org

Visita Papa 2017

OMP EN EL MUNDO