OMP de Colombia

Honrando la Memoria del Padre Javier Alexis

Nos unimos en oración por el eterno descanso de nuestro muy querido Padre Javier Alexis Gil Henao, anterior Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia. Con profunda tristeza, compartimos esta noticia mientras elevamos nuestras súplicas al Altísimo por su descanso eterno.

Concédele, Señor, el descanso eterno y que brille para él la luz perpetua. Amén.

El Padre Javier Alexis nació el 24 de junio de 1978 y fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 2002. Obtuvo el título en Misionología de la Pontificia Universidad Urbaniana entre 2005 y 2008, reflejando así su entrega a la misión evangelizadora. A lo largo de su ministerio sacerdotal, desempeñó papeles claves al servicio de la Iglesia como Vicario parroquial en varias feligresías. Su dedicación a la obra misionera lo llevó a ser Secretario Nacional de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol y de la Pontificia Unión Misionera en el periodo 2011-2017.

En 2017 asumió la Dirección del departamento de animación misionera de la Conferencia Episcopal Colombiana, destacándose por su liderazgo ejemplar y su conexión con la labor evangelizadora. Su excelente trayectoria lo condujo a ser nombrado Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia el 17 de mayo de 2018, responsabilidad que ejerció con entrega y compromiso.

En este momento de pesar, confiamos en que el Señor, en su misericordia infinita, le conceda el anhelado descanso eterno y que la luz perpetua ilumine su camino. Elevamos nuestras plegarias por su alma y expresamos nuestro agradecimiento por su incansable servicio.

Agradecemos a todos los que se unen a nosotros en este difícil trance y pedimos que las oraciones continúen para llevar consuelo a sus familiares y a toda la comunidad misionera.

Que el legado del Presbítero Javier Alexis inspire a todos a seguir sirviendo a Dios y al prójimo con la misma pasión que él irradió. Amén.

«Sabemos que si esta tienda de campaña nuestra morada terrenal- se destruye, tenemos una casa permanente en el cielo» (2 Cor 5,1)

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