Las Obras Misionales Pontificias de Colombia elevan su acción de gracias a Dios por la vida, testimonio y entrega misionera de la Hermana María Edelmira Betancur Hincapié, Misionera Teresita, nacida el 21 de junio de 1938 en Santa Rosa de Osos.
Durante catorce años, entre 1992 y 2006, la Hermana María Edelmira prestó un servicio invaluable en las Obras Misionales Pontificias de Colombia como directora del Curso de Formación Misionera, una labor que desarrolló con profunda dedicación, eficiencia y visión apostólica. Su compromiso permitió despertar y fortalecer el espíritu misionero en numerosos sacerdotes, religiosas y laicos que encontraron en su acompañamiento una guía sólida para su vocación evangelizadora.
A lo largo de su servicio recorrió gran parte del país, acompañando de cerca a los estudiantes en sus procesos formativos y dejando una huella imborrable en quienes recibieron su enseñanza y testimonio de vida. Su cercanía, capacidad formativa y amor por la misión marcaron profundamente varias generaciones comprometidas con el anuncio del Evangelio.
Uno de sus aportes más significativos fue la consolidación del Programa de Formación Misionera a Distancia, iniciativa que durante esos años permitió la formación y graduación de numerosos estudiantes tanto en Colombia como en otros países. Este legado continúa vigente hoy en la modalidad virtual, fortaleciendo la animación misionera y formando discípulos misioneros al servicio de la Iglesia.
Las Obras Misionales Pontificias de Colombia agradecen profundamente a Dios por su loable servicio, que fue decisivo para el crecimiento y fortalecimiento de la formación misionera en la Iglesia colombiana.
Hoy, al haber retornado a la Casa del Padre, deja un valioso legado misionero para la Iglesia en Colombia y, de manera especial, para las Obras Misionales Pontificias, Expresamos nuestras más sentidas condolencias a la Congregación de Hermanas Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús, uniéndonos en oración con esperanza cristiana.
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.”
(Juan 11, 25)










