Los días 25 y 26 de marzo de 2026 se vivió con profundo ardor misionero, un encuentro de gracia, enmarcado en un ambiente de retiro espiritual como preparación inmediata a la Misa Crismal, fuente de unidad y renovación para el presbiterio.
Durante estas jornadas, marcadas por la oración, el silencio contemplativo y la fraternidad sacerdotal, se propició un espacio de encuentro íntimo con el Señor, en el que cada presbítero pudo revisar su vida, renovar su entrega y disponerse con mayor generosidad al servicio del Pueblo de Dios. Fue un tiempo privilegiado para volver a la esencia del ministerio sacerdotal, centrado en Cristo Buen Pastor y en la misión evangelizadora de la Iglesia.
De manera especial, el Padre Samir García Valencia, Director Nacional de las OMP, acompañó al clero diocesano, ofreciendo orientaciones espirituales y misioneras que ayudaron a reavivar en cada sacerdote la presencia viva de Cristo, fuente y centro de toda misión. Su cercanía, testimonio y enseñanza iluminaron este camino de renovación interior, animando a los sacerdotes a vivir con mayor ardor su identidad misionera.
Este espacio se convirtió en una oportunidad privilegiada para fortalecer la comunión presbiteral, renovar la fidelidad a la vocación recibida y reencender el compromiso misionero, recordando que cada sacerdote está llamado a ser discípulo y enviado, testigo del Evangelio en medio de su comunidad.
Expresamos nuestro sincero agradecimiento al Excmo. Mons. Orlando Olave Villanoba, obispo de esta Iglesia particular, por su cercanía pastoral, así como a todos los sacerdotes de la Diócesis de Ocaña por su acogida fraterna, disponibilidad y testimonio de entrega generosa al servicio del Reino de Dios.
Que este encuentro siga dando frutos abundantes en la vida del presbiterio y en cada una de las comunidades, fortaleciendo una Iglesia en salida, viva y misionera.
En la Iglesia misionera, ¡COLOMBIA DE PRIMERA!










